Las Manos de mi Madre
Manos las de mi madre,
tan acariciadoras,
tan de seda, tan de ella, blancas y bienhechoras.
¡Son santas, son las que aman,
las que todo prodigan y nada me reclaman!
¡Las que por aliviarme de dudas y querellas,
me sacan las espinas y se las clavan en ellas!
Para el ardor ingrato de recónditas penas,
no hay como la frescura de esas dos azucenas.
¡Ellas cuando la vida deja mis flores mustias
son dos milagros blancos apaciguando angustias!
Y cuando del destino me acosan las maldades,
son dos alas de paz sobre mis tempestades.
Ellas son las celestes; las milagrosas, ellas,
porque hacen que en mi sombra me florezcan estrellas.
Para el dolor, caricias; para el pesar, unción;
¡Son manos que tienen corazón!
(Rosal de rosas blancas de tersuras eternas:
aprended de blancuras en las manos maternas).
Yo que llevo en el alma las dudas escondidas,
cuando tengo las alas de la ilusión caídas,
¡Las manos maternales aquí en mi pecho son
como dos alas quietas sobre mi corazón!
¡Las manos de mi madre saben borrar tristezas!
¡Las manos de mi madre perfuman con terneza!
¡Las manos de mi madre son una bendición! |
La Creación de una Madre
Dios, que estaba ocupado en crear a las madres, llevaba ya seis días trabajando
extraordinariamente cuando un ángel se le presentó y le dijo:
- Te afanas demasiado, Señor. Y el Señor le repuso:
- ¿Acaso no has leído las especificaciones que debe llenar este pedido?
"Esta criatura tiene que ser lavable de pies a cabeza, pero sin ser de plástico;
llevar 180 piezas movibles, todas reemplazables; funcionar a base de café negro y de las
sobras de la comida. Poseer un regazo que desaparezca cuando se ponga de pie; un beso
capaz de curarlo todo, desde una pierna rota hasta un amor frustrado... y seis pares de
manos".
Y el ángel confundido observó:
-¿Seis pares de manos? ¡Eso no es posible!
- No son las manos el problema - agregó el Señor - sino los tres pares de ojos.
- ¿Y eso para el modelo normal? - inquirió el ángel.
El Señor insistió:
- Uno para ver a través de la puerta siempre que pregunte: ¿Niños, qué andan
haciendo?, aunque ya lo sepa muy bien. Otro, detrás de la cabeza para ver lo que más le
valiera ignorar pero precisa saber. Y, desde luego, los de adelante para mirar a un niño
en apuros y decirle, sin pronunciar siquiera una palabra: "Ya entiendo hijo y te
quiero mucho"
El ángel tiró de la manga y advirtió mansamente:
- Vale más que te vayas a la cama, Señor, mañana será otro día...
- No puedo, y además me falta poco. Ya hice una que se cura por sí sola cuando enferma,
que es capaz de alimentar a una familia de seis con medio kilo de carne molida y de
persuadir a un niño de nueve años para que se esté quieto bajo la ducha.
Lentamente el ángel dio la vuelta en torno de uno de los modelos maternales:
- Me parece demasiado delicado - comentó con un suspiro.
- Pero es muy resistente aseguró Dios emocionado - no tienes idea de lo que es
capaz de hacer y sobrellevar.
- ¿Podrá pensar?- ¡Claro! Y razonar y transigir.
Por último el ángel se inclinó y pasó una mano por la mejilla del modelo.- ¡Tiene una
fuga!
- No es una fuga, es una lágrima.- ¿Y para qué sirve?
- Para expresar gozo, aflicción, desengaño, soledad y orgullo.- Eres un genio, Señor -
dijo el ángel.
Y Dios, con un perfil de tristeza, observó:
- ¡Yo no se la puse!
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Caricias
Madre, madre, tu me besas,
pero yo te beso más.
Como el agua en los cristales,
caen mis besos en tu faz...
Te he besado tanto, tanto
que de mi cubierta estás
y el enjambre de mis besos
no te deja ni mirar...
Si la abeja se entra al lirio,
no se siente su aletear:
Cuando tu, a tu hijito escondes
no se le oye el respirar...
Yo te miro, yo te miro
sin cansarme de mirar,
y qué lindo niño veo
a tus ojos asomar...
El estanque copia todo
lo que tu mirando estás;
Pero tu en los ojos copias
a tu niño y nada más.
Los ojitos que me diste
yo los tengo que gastar
en seguirte por los valles,
por el cielo y por el mar...
Gabriela
Mistral
    


Tu eres mi sol!!!!
Mamita Querida! I LOVE YOU!
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